Introducción
Un argumento sobre la imperfección al crear es expuesto por Scott Adams en el libro “God’s Debris” en el capítulo “God Motivation” (motivación de Dios) y propone una forma de pandeísmo como modelo teológico fundamental (1). De forma similar Ludwig von Mises en su libro “La acción humana” afirma que un ser perfecto debe tener desde siempre resueltos todos sus deseos y necesidades; de tomar alguna iniciativa en el presente, esto, por sí solo, probaría su incapacidad demostrándolo imperfecto (2). A pesar de que el argumento y sus variaciones fueron refutadas en su época, ha resurgido en boca de algunos ateos modernos, y entre estos, tenemos hasta actos de plagio por quienes se proclaman los “autores exclusivos”. En esencia, el argumento (y sus variaciones) es:
1- Todo acto de voluntad: si tiene motivación es por necesidad y si no, es por capricho;
2- Dios crea y como crear es un acto de su voluntad entonces solo pudo estar motivado por una necesidad o no motivado (capricho);
3- Pero un ser que necesita es menos perfecto que un ser que no necesita y un ser caprichoso es menos perfecto que un ser sin caprichos;
C- Por tanto se deduce que Dios no podría ser perfecto si efectuara el acto de crear.
Hay más versiones, pero todas parten de la falsa dicotomía en la premisa de que todo acto de voluntad se expresa por necesidad (carencia) o por capricho; frustrando tal premisa, se frustra el argumento.
Análisis Básico y Semántico
Como práctica sana de análisis, los primeros errores lógicos que debemos descartar (si es que hay errores) son los dados por una errada comprensión de los términos empleados en la argumentación.
Un error que podemos distinguir es el intercambio de acepciones del término necesidad; pues en en todo el argumento no mantiene el mismo significado: primero asume la acepción de “deber”, o sea, de que Dios supuestamente “debe”, o está “obligado” a, crear para cumplir su designio de que el universo exista (un ejemplo) pero luego traduce que esa necesidad es lo mismo que carencia; esto es errado, es una falacia del equívoco.
Otro error es que asume que cuando Dios planifica o decide, hay un espacio temporal entre su planificación y el efecto; esto es errado, pues omite el principio de simultaneidad.
Antes de enfocarnos en los errores anteriores, deberíamos antes definir términos. Lo más urgente en este caso es el término “Perfección”. Perfecto puede aplicarse con sentido absoluto cuando nos referimos a Dios y con sentido relativo cuando nos referimos a los seres humanos. En la Biblia su significado aplica como “pleno, completo, íntegro” (3) y esto podemos resumirlo como algo que tiene todas las cualidades esenciales plenas o completadas desde un aspecto absoluto del término, y como algo que tiene todas las cualidades específicas sobre un atributo o propiedad dada, sea positiva o negativa, desde un aspecto relativo del término; ejemplo: aquel hombre es un perfecto caballero (relativo), Dios es esencialmente perfecto (absoluto). El DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) define perfecto: (Del latín perfectus) como lo que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea o que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto. Tomás Aquino, por su parte, define la perfección como:
“En cambio, Dios es tenido como primer principio, pero no material, sino como causa eficiente; y por eso es necesario que sea perfecto en grado sumo. Pues así como la materia en cuanto tal está en potencia, del mismo modo el agente en cuanto tal está en acto. De ahí que el primer principio activo precisa en grado sumo estar en acto; y consecuentemente también en grado sumo ser perfecto. Pues se dice que algo es perfecto en cuanto que está en acto. Se llama perfecto a lo que, de cuanto requiere su perfección, nada le falta” (4)
Podríamos resumir el termino “Perfecto” como algo que está completo. Entre tanto necesidad se entiende como algo de lo que no se puede prescindir o algo que es menester para la vida y del cual se carece (de acuerdo con el contexto del argumento, pues “Necesidad” es un término muy amplio y susceptible a ambigüedades). Un capricho no es más que todo acto de voluntad que no es condicionado por una causa, propósito o motivo racional.
Análisis Lógico
Por orden comenzaremos el análisis por la premisa uno que enuncia:
Todo acto de voluntad: si tiene motivación es por necesidad y si no, es por capricho.
Tomás Aquino explica que necesario se dice en dos sentidos: absolutamente o según lo supuesto. “Se juzga como absolutamente necesario por el contenido de los términos: bien porque el predicado está en la definición del sujeto, como, por ejemplo, es necesario en el hombre ser animal; bien porque el sujeto pertenece a la razón del predicado, como, por ejemplo, es necesario que un número sea par o impar. Por otra parte, no es necesario, por ejemplo, en Sócrates estar sentado. No es absolutamente necesario, pero sí puede decirse necesario según lo supuesto. Ejemplo: suponiendo que esté sentado, es necesario que esté sentado mientras está sentado.”(5)
No todo acto voluntario es en sí afectado por una necesidad (carencia propia(6)) o capricho, por ejemplo: un acto de bondad como donar dinero a un pobre no necesariamente es motivado por una carencia o necesidad propia, y no necesariamente es ejercido en el marco de lo caprichoso, más bien todo lo contrario; la bondad es una virtud. Ahora cuando se esgrime que: el agente “bondadoso” necesita efectuar un acto de bondad para efectuar un acto de bondad, es en sí un silogismo desesperado si se desea demostrar que tal agente posee carencias en el mero hecho de efectuar por bondad. De la premisa no se sigue el consecuente, o sea, el decir que tal ser presenta carencias es a partir de un supuesto que no se encuentra en la premisa. Es un prejuicio sobre tal ser debido a que la bondad por sí misma no es una carencia del agente. Por tanto, se sigue que la frase: “Dios necesita crear el universo para que el universo exista” es semánticamente aceptable pero lógicamente inútil para concluir que la existencia del universo es necesaria para la perfección (completitud) de Dios; similar con la frase “Dios necesita ser Dios para ser Dios”. Se entiende que Dios creó el universo pero el tema en cuestión es: si es debido a una necesidad de Dios o una necesidad del universo a existir, y esto no es lo mismo. No se demuestra que Dios añade o sustrae alguno de sus atributos o propiedades al crear el universo; el universo pudo haber existido como también pudo no haber existido y Dios seguiría siendo Él mismo. El argumento no se detiene en este punto(7) cuando debería de ser de máxima prioridad, de lo contrario solo es una cortina de humo o subterfugio confuso, donde el consecuente (Dios tiene carencias cuando crea) queda pendiente a demostrar. En la refutación formal abordaré el aspecto de la supuesta creación caprichosa.
¿Está Dios obligado a crear el universo?
Esto se soluciona respondiendo una pregunta más sencilla ¿Puede Dios no crear? Asumiendo el término “puede” como el poder o capacidad para no efectuar, la respuesta es sí. Dios puede no haber creado un universo, al final el universo es el que es contingente; En nuestro caso Dios creó al universo en un ‘acto libre’. Pudiera surgir otra pregunta ¿por qué Dios creó? Dios creó el universo no para completarse a si mismo (pues él ya es perfecto) sino como acto libre de su bondad y plenitud (8); evidenciado en el ajuste fino de las condiciones iniciales de la expansión espacio-temporal del universo que permite la existencia de seres capaces de pensar y amar además de otros seres que en su “caprichosa” voluntad de negar la existencia de ese Ser pleno y Perfecto tienen la “necesidad” de formularse falaces argumentos como el silogismo analizado en este escrito.
Se demuestra que no es “necesario” abordar las premisas dos y tres, pues éstas poseen el mismo error lógico que la primera.
Refutación Formal
P1- Para que una necesidad sea la causa o influya en un acto, debe estar antes del propio acto para considerarse relacionada al mismo, pues una necesidad no es más que la manifestación en potencia.
P2 – Si no hay tiempo entonces no existe necesidad relacionada a algún acto, los términos “antes” o “después” no tienen sentido fuera de los límites del tiempo; todo acto sería simultáneo.
P3 – Un capricho es la pos-condición de un acto sin propósito, arbitrario e irracional.
P4 – Es racional la existencia de un universo finamente ajustado que permite la existencia de seres que piensan, sienten y establecen vínculos con otros seres.
C – Si Dios es eterno y externo al tiempo todo acto simultáneo que ejerza no puede devenir de una necesidad (carencia) [P1] y no puede considerarse capricho [P2] porque el acto es con un propósito racional [P3]. Por tanto, Dios puede crear como acto libre y puro en su plenitud.
Aplicación inversa y sus curiosos resultados
Se conoce que un mal silogismo también puede ser descartado si presenta un cancelador, derrotador o inhibidor de la razón, o sea, una autorefutación. En el caso de este silogismo es demostrable.
Si realizamos la pregunta ¿Tu negación de la existencia de Dios es por necesidad o por capricho? al ponente de tal argumento, recibiremos estas posibles respuestas:
A- Debido a una necesidad intelectual: “Lo niego por una conclusión que viene de la necesidad de saber si Dios existe o no”
A.c: Vuestro argumento intenta demostrar que la necesidad es necesariamente dada por una carencia; pero si es una necesidad intelectual la que motiva tal argumentación entonces si el argumento fuese cierto entonces es originado por una carencia (necesidad) intelectual, pero esto sería contraproducente.
B – Debido a un capricho: “Lo niego porque no me importa si existe o no y tengo la capacidad para negarlo”
B.c: Como un capricho es la pos-condición de un acto que no es condicionado por una causa, propósito o motivo racional entonces se deduce que no hay razón para sostener que es un argumento racional.
(…) Si como intento de escape responde que no es por una necesidad o por un capricho entonces refuta la premisa de su propio argumento.
Notas
(1)Adams, Scott. God’s debris. Missouri, Estados Unidos: Andrews McMeel Publishing, LLC; 2001. p. 42.
(2)Von Mises, Ludwig. Human Action: A Treatise on Economic. New Haven: Yale University Press; 1949.
(3)Biblia, Rv1960. 1Cr 12:38; 1Cr 28:9; Job 1:1, 8; Sal 18:30; Sal 119:1; Ez 28:15; 1Co 13:10; Col 3:14; 2Tim 3:17; Heb 9:9; St 1:4.
(4)S. T., I, 4, 1.
(5)S. T., I, 19, 3.
(6)Que es lo que tiene que demostrar el argumento.
(7)Solo se enfoca en defender que una necesidad es necesariamente una carencia, pero no demuestra de qué se carece.
(8)De facto el acto de bondad y “altruismo” más perfecto posible pues como Dios es Ser Subsistente, entonces no hay nada en Él que la creación pudiera satisfacer.